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Final de la Feria del Libro de Madrid

15 junio 2017

La Feria del Libro (FLM) se despidió hasta el año que viene. Edelvives le ha dicho adiós con la firma de autores destacados: Alfredo Gómez Cerdá y el equipo Miranda.

Ricardo Gómez Cerdá

No es verano, pero el calor ignora las fechas con la misma facilidad que los horarios. El sol abrasador no distingue entre las tres y las ocho de la tarde. Más que un dato es un indicador: en la Feria del Libro el tiempo no se mide, se disfruta. Y, a pesar de que arde hasta el propio aire, el clima es inmejorable. ¿Cuestión de meteorología? ¿O será la pasión de la lectura, el entusiasmo y la alegría que transmiten los visitantes? 

El sábado 10 de junio, en el número 310 de la calle ferial, Ricardo Gómez Cerdá fue el anfitrión del día. El reconocido autor de literatura infantil firmó y conversó con lectores y lectoras sobre sus obras publicadas en Ala Delta y Alandar. El domingo, pasó el testigo al simpático equipo formado por Itziar y Jorge Miranda, Nacho Rubio y Lola Castejón, los últimos autores que firmaron sus libros en esta edición. Juntos regalaron risas y animadas palabras a quienes se acercaban a firmar los libros protagonizados por la niña a la que le gustan «los pájaros que caben en una mano y las pompas de jabón» y que narra las historias de Marie Curie, Billi Holliday o Jane Goodall, entre otras. 

Itziar y Jorge Miranda, una admiradora, Nacho Rubio y Lola Castejón

Sin embargo, la despedida estuvo lejos de ser triste. La 76 edición de la feria del libro cerró sus puertas con buenas noticias, puesto que aumentaron las ventas el 8% respecto año anterior, lo que equivale a una cifra de 8,8 millones de euros. También, arrojó datos curiosos: la mayoría de los visitantes fueron mujeres (66%) frente a los hombres (34%); el 57% tenía entre 24 y 50 años y el 20% de los visitantes no pertenecían a la Comunidad de Madrid, algo que según sus organizadores «consolida a la Feria del Libro como uno de los eventos impulsores del turismo cultural de la capital». 

Del 25 de mayo al 11 de junio, se vivieron encuentros esperados e inesperados: con amigos, autores, ilustradores… pero también con libros que, por alguna razón, nos llamaron desde su lugar para irse a casa con nosotros. La Feria de Madrid fue el lugar de historias voluntarias e involuntarias, de esas que se buscan y se leen, y de aquellas las otras, que habitan en los días. Historias que la vida deja caer tras su paso, para que nos animemos a ser —en la ficción o en la realidad— auténticos protagonistas. Feliz lectura, lectores y lectoras. El año que viene, más y mejor.